
PUESTA A PUNTO DE UN PIANO
Al igual que un coche requiere estar en buenas condiciones para usarlo de forma segura y eficiente, así debe estar un piano para deleite personal.
Un piano con una buena puesta a punto invita al pianista a tocar mejor, a expresarse en el piano de forma más fácil, ágil y placentera, a sentir mejor y más intensamente las emociones que la interpretación le va suscitando y, por consiguiente, a transmitirlas a quienes le escuchan, atrayendo su atención y despertando admiración. Es cuando decimos que el intérprete consigue “hacer cantar el piano”.
Un piano está a punto cuando se dan simultáneamente las tres condiciones siguientes, a saber:
– MECÁNICA SIN NINGUN FALLO
– ARMONIZACIÓN SATISFACTORIA
– AFINACIÓN
Estas son las tres premisas básicas y esenciales para poder disfrutar del piano en toda su dimensión y capacidad de expresión.
Para comprender mejor la complejidad de cada una de estas tres premisas, vamos a explicar sucintamente cada una de ellas con la finalidad de conocer mejor los entresijos del piano, lo que nos ayudará a un mejor conocimiento y mantenimiento del mismo.
Parte Mecánica. Su puesta a punto es una condición primordial para poder tocar el instrumento sin trabas ni desagradables sorpresas que nos interrumpan la actuación. De entre los numerosos problemas mecánicos, los más frecuentes son las teclas bloqueadas, las que no producen ningún sonido o las que no responden de forma inmediata, también notas que retintinean o que se repiten de forma indeseada.
Muchas son las causas que originan problemas en la compleja mecánica del piano. Dos de las más frecuentes son el desgaste propio del uso y la humedad que pueda haber en la habitáculo. Esta última afecta a gran parte del mecanismo, dando lugar a la desagradable sensación al principio de “piano torpe o perezoso”, debido a la ralentización del movimiento de los macillos y las demás partes móviles del sistema.
SONIDO ARMONIZADO. La palabra armonización aplicada al piano significa que todos los sonidos de todas las notas guarden una relación sonora del timbre propio del piano. Debe haber una homogeneidad, una relación de timbre entre notas. Debido al uso y paso del tiempo, los martinetes se deterioran produciendo que unas notas suenen más estridentes y otras más sordas. En consecuencia, al tocar el piano se produce un cierto caos acústico que desdibuja la melodía y deteriora la calidad sonora de toda la pieza.
Una buena armonización es lo que nos proporciona, en primera instancia, una exquisita calidad de sonido. La armonización radica en el buen estado y condición de los martillos o martinetes. Ellos son, por decirlo de alguna manera, el alma del sonido del piano. Su buen estado y condición es imprescindible para conseguir el mejor sonido posible en cualquier piano y que va más allá de lograr un sonido simplemente agradable. Es lo que proporciona la riqueza de matices sonoros que convierten al instrumento en algo único, irrepetible, personal, capaz de “enganchar” y de enamorar. ¿Quién no ha oído decir a algún pianista?: Y me enamoré de aquel piano”. Enamorarse de lo que no se ve! Sino de lo que se oye, es más: de lo que se siente.
AFINACIÓN. Es la última fase en la puesta a punto de un piano. Es imprescindible que el instrumento esté bien afinado para poder disfrutarlo en todo su esplendor. Es la coronación de una buena puesta a punto.
Así como decimos que hay buenos pianos y malos pianos, con igual razón o quizás más, se puede decir que hay pianos que suenan bien y pianos que suenan mal. La diferencia está en una correcta puesta a punto.
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